"¡Violada! Una podía haber sido violada sin haber sido tocada jamás. Violada por palabras muertas que se volvían obscenas, y por ideas muertas que se volvían obsesiones."
(El amante de Lady Chatterley. D.H.Lawrence)

El último festival de Donosti ya comenté la impresión que me había dejado esta película, si bien no expliqué demasiado qué fue aquello que tanto me fascinó. Supongo que el tremendo respeto que Pascale Ferran guarda por las normas autoimpuestas. Habría sido muy fácil caer en el sentimentalismo o en la pornografía (ambas con bastantes cosas en común); o el rendirse a una película de época con bonitos vestidos y paisajes. En su lugar nos ofrece la película más bressoniana del año, una que camina hacia arriba a un ritmo pausado, constante y siempre controlando el (frágil) concepto del intelecto emocional.