Leo que Persépolis anima la imagen a partir de la música y el montaje, y creo que esa es una de las decisiones más sabias que se han podido tomar para narrar la historia de Marjane Satrapi. La sensación que deja es la de estar asistiendo a algo insólito, una sencilla película de animación en blanco y negro donde lo que más brilla son las simplísimas muecas que determinan el estado de ánimo de los personajes. También una obra donde se juega con animar diferentemente una batalla campal a una historia de amor; y una donde algunos se mueven como guiñoles, otros como recortables y ninguno pretende un realismo que no hace falta.

Si la animación es prácticamente perfecta, la historia no deja de ser algo que ya conocíamos sólo que aplicada a territorios exóticos (Irán, en este caso). Hay que reconocerle mucho mérito a la autora del cómic y directora porque ha realizado una película donde no idealiza ningún momento pero tampoco realiza una crítica severa a ninguno de los regímenes en que se ve envuelta (dictatorial o democrático). Me parece precioso todo ese presente melancólico en colores apagados en que Satrapi va al aeropuerto de Paris tal vez con la intención de volver a casa y se limita a recordar. También me gusta su definición en el tiempo con detalles como las adidas de Marjane, los discos de Abba o Iron Maiden, y Bruce Lee.
Hay una escena que me resulta muy reveladora: Una vez la protagonista ha vuelto a Irán tras cuatro años en Viena, se adapta a la nueva república islámica con velo y sin preguntas pero sin por ello dejar de ser una "occidental". En un enfrentamiento con la policía acaba salvando su pellejo denunciando falsamente a un hombre desconocido. Lo curioso es que al volver a casa, la anécdota está contada sin ningún tipo de remordimiento, casi hasta con el orgullo de no haberse dejado cazar. Me parece muy valiente que Satrapi narre los cambios que van surgiendo en su persona sin edulcorar las situaciones ni olvidar de pedirse a sí misma responsabilidades.
El problema de Persépolis se encuentra fuera de la película. Es demasiado fácil dejarse emocionar por una película aparentemente tan especial: adaptación de una novela gráfica de prestigio, animación de contrastes, premio en Cannes, historia denuncia del régimen iraní, autobiografía en tiempos de guerra,... La película está bien, pero no conviene subirla a los altares de la última animación porque ocuparía un lugar que no le corresponde. Es decir: que Persépolis convence del mismo modo que lo hace, por poner un ejemplo, Locos por el surf (que también es estupenda), pero se echa en falta ese algo que trasciende en el camino entre una vida interesante y la pantalla de cine. Hay emoción, técnica, innovación y hasta un punto educativo, pero el carácter es demasiado episódico y ninguna de estas características trabaja conjuntamente con las otras. Y aunque ello no es un requisito para conseguir una buena película, sí que lo es para la creación del mito.

Ratatoille es la vuelta de Pixar a las películas sin fecha de caducidad y a la historia. Persépolis es sólo un gran momento.

El dedo es mío y me importa muchísimo más que la torre.
Estoy bastante de acuerdo contigo. Para mi gusto, el principal problema de la película es que trata de abarcar demasiado; demasiado tiempo, demasiadas revoluciones, demasiadas historias (maduración, amor, política). Lo que el soporte en papel del cómic aguanta sin problemas, no lo hace la pantalla de cine. Aunque me gusta mucho el tratamiento "pictórico" de muchas secuencias: se pasa del expresionismo al surrealismo de forma bastante fluida. Hay de todo, menos, como has dicho, ninguna voluntad naturalista. Incluso, diría, (tirándome muchísmo de la moto) que hay alguna secuencia de revolución que recuerda a los montajes de einsenstein... Toma ya, qué pedante suena todo esto.
Supongo que eres tú el Endika que colabora en una "revista temática de análisis fílmico" junto con media plantilla de profesores de la upv... Acabo de leer tus dos análisis.
Yo también los he leído sin mucho tiempo (esto de dedicarte a otra cuando se supone que estás trabajando...), pero, me han parecido interesantes. Los volveré a leer con más detenimiento en casa.
Lo de que Fassbinder te da risa, ¿es literal? o sea, que te parece gracioso. Bueno, en parte entiendo porque tus amigos te miran raro... Lo de REC es otro asunto. Cuando todo se vuelve predecible empieza a ser bastante cómico. ¿Te ha gustado, por cierto?
Ah, te pierdes el mejor día festivo del mundo que es Santo Tomás. Todo donostiarra que se precie debería ser castigado por ello.