Me sabe un poco mal hablar de "Hostel" y "Hostel parte dos" porque tengo la sensación de que todo aquello que diga será infundado. Algo parecido me pasó hace un par de meses después de ver "Planet Terror" de Rodríguez.

La película me fascinó, me parece absolutamente increíble, una película rodada con tantas ganas que resulta imposible no quererla (es verdad que no es comparable al "Death proof" de Tarantino, pero también que no hay por que compararlos); aún así de alguna manera me parece injusto que alguien como yo, casi totalmente desconocedor de las formas y contenidos de la serie B, entre a juzgar una obra por la sensación que le ha dejado y no por lo nuevo y lo que seguramente lleve detrás.

Con el díptico de "Hostel" soy ese espectador en blanco. Es verdad que me he tragado bastantes pelis de desmembramientos y sangre, y que también pasé por una etapa adolescente de adoración ¿irremisible? por todo aquello que fuesen asesinos en serie (la Semana de Donosti tiene bastante culpa), pero de algún modo no puedo decir que entienda bien todas las reglas. Me he tragado demasiado poca mierda como para llegar a comprender en plenitud el género. Sin embargo, creo que puedo decir, aunque sea desde mi ignorancia, que las dos "Hostel" son de lo mejorcito.

Al contrario de la corriente mayoritaria de secuelas donde todo tiene que ser más grande y más ruidoso, aquí el primer asesinato aparece en el mínuto 50 de una película de 80. Ya los títulos de crédito, con su lenta y calmada destrucción de documentos de las víctimas, nos mete en el espíritu de la película.

Hacía mucho tiempo que no veía una segunda parte tan bien encajada como en este caso. No se trata de que ahora en lugar de ver a mochileros torturados tengamos a mochileras, no. "Hostel parte dos" se compenetra a la perfección (como sus carteles) porque lo que en este caso importa no es tanto la dolorosa muerte del desafortunado, sino la brutal evolución del asesino. Una especie de zoom out que nos muestra el fuera de campo.


Tras un prólogo brutal en el que (sorprendentemente) seguimos al único superviviente de la entrega anterior, la segunda Hostel se fija en tres chicas y futuras presas. Una vez se nos han presentado de manera bastante eficaz (la lista, la putón, la monja) nos olvidamos de ellas para pasar a la trastienda de la fábrica donde millonarios de todo el mundo pagan cantidades astronómicas para poder torturar a sus víctimas. Lo bueno es que en esta ocasión vemos el papeleo, la subasta de mujeres en internet, los posibles compradores, las condiciones del contrato, etc. Hay incluso una escena donde tras la deserción de uno de los asesinos, un alto cargo de la empresa va sala tras sala ofreciendo al resto de psicópatas la chica (a medio torturar) a buen precio, en una especie de "dos por uno".

El mensaje viene a decir algo así como que la única forma de sobrevivir a los malos es ser peor que ellos o más rico. No hay lugar para la compasión ni el moralismo; la muerte es tratada de manera tan enferma que se convierte casi hasta en infantil (el asesino que viste a la víctima como su esposa para poder matarla). A su vez, los baños de sangre o las cabezas como balón de fútbol están rodadas con el mismo gusto que un paseo por la ciudad, lo que las hace mucho más terribles porque se convierten en cotidianas, sin subrayados.

"Planet terror" podrá pasarse en homenajes, celuloides rayados y pistolas para todos, pero es sincera de principio a fín. No puedo decir si tanto aquella como las dos "Hostel" son un acercamiento original de verdad a un tema tratado muchas veces, pero lo que sí sé es que son un muy buen acercamiento, y eso es valorable incluso desde fuera.