Robert Graysmith: I just want to help.
Ken Narlow: What are you, some kind of boy scout?
Robert Graysmith: Eagle Scout, actually... First class.

Hay películas que son más importantes por lo que dejan de hacer que por lo que finalmente hacen. Pondré los títulos de crédito de Zodiac como ejemplo metonímico: son sencillos, rápidos, contextuales y con fuente tipográfica de máquina de escribir. Por mucho que yo aprecie la Courier, sé que Fincher usa siempre los créditos para introducir al espectador en su asombroso estilo; y sé que éste no es el caso del mismo modo que una película de gladiadores con Times New Roman es lo anodino elevado a la enésima. Se olvida de Kyle Cooper, y el único atrevimiento que se permite es poner el logo de Paramount y Warner Bros de los setenta. Nada de distracciones, pero conscientemente: Zodiac es un ejercicio de (anti)estilo.
Fincher sabe como rodar y, sobre todo, sabe lucirse (incluso cuando le salen películas no especialmente buenas -La Habitacion del pánico, The Game-). Por eso esta nueva película me parece tan destacable, porque se trata de un ejercicio de contención. Más de dos horas y media de cientos de personajes, detalles, ciudades y asesinos donde en lugar de usar el travelling se usa el montaje.
Es cierto que el tener un guión impecable en su complejidad (no debió ser fácil vender algo donde cada dos minutos aparece un letrero diciendo "dos semanas después"), un departamento artístico que controla cada barniz y una fotografía espléndida ayuda mucho al resultado final de la película, pero es Fincher quien lo maneja todo desde dentro, quien ha narrado una película sobre obsesiones desde el centro mismo de la locura ordenada.
Y del modo contrario al De Palma que intentó contar La Dalia negra sin olvidarse de su ombligo (cosa nada despreciable; soy fan del gran e imperfecto Brian) Fincher demuestra que es tan capaz de hacer un buen cordero al horno como una tortilla de patatas deconstruida.

El dedo es mío y me importa muchísimo más que la torre.
Justo la vi ayer. Me gustó, bastante. Pero, no me parece una película redonda. Y lo digo casi en el sentido literal de la palabra. Porque uno de los rasgos distintivos de Zodiac, a mi modo de ver, es la dispersión: múltiples protagonistas (al contrario de lo que vende el trailer, por cierto) y hasta tres investigaciones que se suceden en un amplísimo tiempo (tanto fílmico como real).
Lo mejor: ciertos guiños a Harry el Sucio y Steve McQueen y la anti-espectacularización del asesino en serie (un tío de lo más vulgar). Sí, está bien.