En realidad esta pelĂ­cula pertenece al 2005, pero no pude verla entonces.

Dios bendiga a la Filmoteca de Catalunya, porque ésta es una obra a ver obligatoriamente en pantalla grande.

Me resulta increíble la capacidad del cine por innovarse de las formas más insospechadas. Los planos secuencia de Eleni, infinitos pero no interminables, son algunos de los momentos más bellos que he vivido en una sala de cine. Ideas que tienen todo el mérito no por ser, efectivamente, imposibles, sino por ser perfectas.