¿Por qué "El laberinto del fauno" (Guillermo del Toro, 2006) ganará el oscar a la mejor película extranjera y triunfará (relativamente) en las taquillas de medio mundo? Porque es una película de navidad.

Me gusta que una peli sobre la guerra civil traspase fronteras (aunque sea bajo el pavellón de Méjico), y creo que actores en ocasiones insuficientes(léase Sergi López y sobre todo Maribel Verdú) brillan aquí en un casting de lo más acertado.

Una idea perfecta: la mandrágora. Otros detalles que enriquecen la película: Ariadna Gil, la guerra vista desde un establo, el final gris, el médico quitando la vida.

¿Es "El laberinto del fauno" merecedora de toda la buena prensa que se está llevando? No.

La película cuenta con una imaginería visual totalmente prefabricada (cosa que no ocurría en la única buena película de Del Toro, Cronos (1993) donde la magia funcionaba porque era sucia). Los personajes son tan planos que hacen relucir todas las trampas de un guión demasiado fácil (el exceso del reloj, la medicina de los maquis).

La trama avanza a trompicones y todas las pruebas del fauno se diluyen sin final ni llevar a ninguna parte (véase el hombre sin ojos en el banquete, ¿para qué sirve toda esa secuencia de final tramposo?). Alguno podrá decir que, efectivamente, estamos perdidos en un laberinto, pero es que los laberintos (como tan bien nos enseñó Jim Henson) no están hechos ni para no entrar, ni para no salir.

La película no está mal del todo, pero algunas cosas deberían quedar claras: a) Que tenga un color bonito no significa que sea mérito del director de fotografía; b) Que la cámara se mueva de un tronco a otro no significa que haya un buen montaje; c) Que una película de país cinematográfico pobre tenga una calidad técnica casi hollywoodiense no significa que deba ganar todos los premios que se le pongan por delante.

Aparte de todo eso, me encantaría tomarme unas copas con del Toro, eso sí. Imposible que este hombre caiga mal.