Me encanta el cartel de "El camino de los ingleses" (Antonio Banderas, 2006). Me parece muy valiente ese flashback a los 70 donde apenas se diferencian las caras de los actores. También me gusta mucho la voz de Fran Perea (y no es broma), seguramente el mejor papel en on (en off ya es otra cosa) del reparto. Con estas dos cosas se acaba lo que me gusta de la película que hoy se estrena.

"El camino de los ingleses" es polvorienta, vieja, falsa, artificial. Está claro que la adaptación es pésima; no sólo porque la voz en off del Garganta abrume, sino porque todos los personajes abusan de recursos literarios contemplativos que ni hacen avanzar la historia ni describen la situación. Son palabras vacías que el espectador puede rellenar en el contexto de un párrafo, pero nunca con el único apoyo de un primer plano repetido cien veces.

¿Hay talento visual en el filme? Por supuesto. Algunas imágenes son preciosas (se me ocurre la primera, con la cara de Miguelito en el quirófano, pero hay más) y se entiende que ha habido ganas de hacer algo diferente, de trasladar las figuras poéticas a la imagen. ¿Es acertada la elección de tono de Banderas? Radicalmente no.

La poesía de "El camino de los ingleses" se apoya en palabras grandiosas e imágenes perfectas, siempre individuales y por separado, también casi siempre subrayadas (me río de aquellos que pelean en contra de la última de Scorsese porque es "redundante"). La banda sonora es la más machacona en siglos, por cierto.

Nunca se crea en la conjunción de elementos que identifica a la obra audiovisual como tal. Es decir: que Banderas tiene a un buen fotógrafo, una gran dirección artística y un buen reparto, pero ha hecho una película para cada uno de ellos en lugar de una sola obra que englobase a todos.

Hay escenas que podrían resultar por sí mismas (la lluvia en la cafetería, por ejemplo) pero que ni están bien introducidas ni resueltas. El malagueño asegura en una entrevista que "A finales de los 70 la batalla musical entre el ritmo y la melodía la ganó el ritmo. En el cine ocurrió lo mismo. Yo trato de recuperar la melodía". En mi opinión resulta imposible hablar de melodía sin una coherencia entre las notas, una construcción en base a algo. Banderas no cae en el ritmo MTV, eso está claro, pero intenta formarlo tocando todas las teclas de unos cinco instrumentos diferentes.

Todo lo contrario a lo que ocurre en la sorpresa española del año: "Tu vida en 65`" (María Ripoll, 2006).

Cuando lo que se pretende es hablar de las pequeñas cosas, se puede llegar a ello de dos formas distintas: desde las alturas, viendo en su pequeñez aquello que tanto nos importa, o desde dentro, escuchando mil veces a ese amigo contar el mismo chiste porque es lo que tu amigo de hecho siempre hace.

"El camino de los ingleses" nunca pretende hablar de algo pequeño, sino del fín de la inocencia con mayúsculas, del futuro y la tristeza de no volver a ser aquel que fuíste. "Tu vida en 65`" pasa de largo de los grandes temas porque ya están inscritos de por sí en la vida de sus personajes.

Puede que a alguno le parezca que la película no dice nada, o que el sorprendente final es innecesario, pero el resultado global es el justo, la melancolía precisa de una calle de Barcelona en un domingo de septiembre.

En la excelente "La joven del agua" el personaje del crítico de cine se quejaba de que en una película los enamorados se besaban bajo el tópico de la lluvia. "El camino de los ingleses" tiene hasta tres secuencias importantes con agua cayendo del cielo, todo tipo de movimientos de cámara, planos y ralentizados en estos momentos, una voz en off que repite que va a llover y hasta un personaje que trabaja de hombre del tiempo."Tu vida en 65`" muestra lo que importa: los personajes mojados.