Categoría: Películas
26 Noviembre 2008
Es curioso como algunas películas tienen olor más que otra cosa. Olor a frío, a nieve, a días que son noche, a sauna, a calefacción. Let the right one in me gana por todo eso, pero también porque es un ejemplo perfecto de cine hecho sin targets, al servicio de lo que cuenta y no del espectador.
En principio esta película es la historia de amistad/amor entre un niño sueco y una vámpiro. Entre medias nos encontramos con apuntes de otras historias: pederastia, bullying, alcoholismo, depresión, homosexualidad, soledad. Finalmente vemos que estamos frente a un cuento de moraleja perversa y ambigua donde los personajes son descritos no desde sus acciones sino desde sus consecuencias.
La película funciona perfectamente como drama porque nunca comete el error de salir del género. Como película vampírica también tiene muchas virtudes: Eli intentando comer dulces, el vampiro atravesando la puerta sin haber sido invitado, la luz del sol y las llamas, etc. Tal vez el gran acierto del filme sea el hecho de no haber convertido a Eli en una anciana encerrada en el cuerpo de un niño: ella tiene doce años, sólo que los ha tenido durante mucho mucho tiempo...
Todo eso y poder ver la sangre en la nieve. El falso padre pidiendo a Eli que, por favor, esa noche no vaya a ver al niño. La madre limpiándose los dientes con su hijo. En el fondo todo se reduce a la aceptación de la eterna noche sueca por un niño al que el día se le queda grande. Nadie mejor que un frío escandinavo para contarlo.
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6 Noviembre 2008
Ojalá no hubieses salido de Kansas...

Camino tiene un realismo mágico innecesario, una saturación de vírgenes, jesuses y testamentos (siempre repitiendo algo que ya había quedado claro desde el comienzo), un cura malo malo y un niño bueno bueno,... pero también tiene algo que no siempre se ve en el cine español: un buen retrato de la familia. De un padre relegado al segundo plano que necesita hacer ruído para hablar con su hija, una madre que sólo puede sentirse grande mediante el sufrimiento, una hermana que no se permite coger un taxi por miedo al abandono.
Qué pena que no se hayan quedado ahí y sufran el síndrome maradentriano de saltar por las ventanas. En una película sobre santos y ángeles, lo que más interesaba era quedarse a pie de cama.
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19 Octubre 2008
Kirk Lazarus: Everybody knows you never go full retard.
Tugg Speedman: What do you mean?
Kirk Lazarus: Check it out. Dustin Hoffman, 'Rain Man,' look retarded, act retarded, not retarded. Counted toothpicks, cheated cards. Autistic, sho'. Not retarded. You know Tom Hanks, 'Forrest Gump.' Slow, yes. Retarded, maybe. Braces on his legs. But he charmed the pants off Nixon and won a ping-pong competition. That ain't retarded. Peter Sellers, "Being There." Infantile, yes. Retarded, no. You went full retard, man. Never go full retard. You don't buy that? Ask Sean Penn, 2001, "I Am Sam." Remember? Went full retard, went home empty handed...

Si toda la sección oficial del Zinemaldi fuese la mitad de buena que Tropic Thunder Cannes estaría condenado a muerte.
ACTUALIZACIÓN: Increíble anuncio en la campaña viral por internet, demostrando que la película escapa a los márgenes de las salas.
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3 Agosto 2008
Ni La Momia en China, ni Kung Fu Panda, ni nada que huela a operación pre-olimpiadas.
Un poco más sobre cine asiático aquí.
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3 Agosto 2008
A veces una película es grande porque tiene detrás a alguien grande.
Un poco más sobre incidencias varias aquí
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28 Noviembre 2007
Leo que Persépolis anima la imagen a partir de la música y el montaje, y creo que esa es una de las decisiones más sabias que se han podido tomar para narrar la historia de Marjane Satrapi. La sensación que deja es la de estar asistiendo a algo insólito, una sencilla película de animación en blanco y negro donde lo que más brilla son las simplísimas muecas que determinan el estado de ánimo de los personajes. También una obra donde se juega con animar diferentemente una batalla campal a una historia de amor; y una donde algunos se mueven como guiñoles, otros como recortables y ninguno pretende un realismo que no hace falta.

Si la animación es prácticamente perfecta, la historia no deja de ser algo que ya conocíamos sólo que aplicada a territorios exóticos (Irán, en este caso). Hay que reconocerle mucho mérito a la autora del cómic y directora porque ha realizado una película donde no idealiza ningún momento pero tampoco realiza una crítica severa a ninguno de los regímenes en que se ve envuelta (dictatorial o democrático). Me parece precioso todo ese presente melancólico en colores apagados en que Satrapi va al aeropuerto de Paris tal vez con la intención de volver a casa y se limita a recordar. También me gusta su definición en el tiempo con detalles como las adidas de Marjane, los discos de Abba o Iron Maiden, y Bruce Lee.
Hay una escena que me resulta muy reveladora: Una vez la protagonista ha vuelto a Irán tras cuatro años en Viena, se adapta a la nueva república islámica con velo y sin preguntas pero sin por ello dejar de ser una "occidental". En un enfrentamiento con la policía acaba salvando su pellejo denunciando falsamente a un hombre desconocido. Lo curioso es que al volver a casa, la anécdota está contada sin ningún tipo de remordimiento, casi hasta con el orgullo de no haberse dejado cazar. Me parece muy valiente que Satrapi narre los cambios que van surgiendo en su persona sin edulcorar las situaciones ni olvidar de pedirse a sí misma responsabilidades.
El problema de Persépolis se encuentra fuera de la película. Es demasiado fácil dejarse emocionar por una película aparentemente tan especial: adaptación de una novela gráfica de prestigio, animación de contrastes, premio en Cannes, historia denuncia del régimen iraní, autobiografía en tiempos de guerra,... La película está bien, pero no conviene subirla a los altares de la última animación porque ocuparía un lugar que no le corresponde. Es decir: que Persépolis convence del mismo modo que lo hace, por poner un ejemplo, Locos por el surf (que también es estupenda), pero se echa en falta ese algo que trasciende en el camino entre una vida interesante y la pantalla de cine. Hay emoción, técnica, innovación y hasta un punto educativo, pero el carácter es demasiado episódico y ninguna de estas características trabaja conjuntamente con las otras. Y aunque ello no es un requisito para conseguir una buena película, sí que lo es para la creación del mito.

Ratatoille es la vuelta de Pixar a las películas sin fecha de caducidad y a la historia. Persépolis es sólo un gran momento.
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23 Noviembre 2007
Uno sale de ver "Michael Clayton" preguntándose por qué una película con tantos (y tan grandes) nombres propios acaba resultando tan insípida. Es, en principio, una más de entre todas aquellas historias judiciales contra las grandes corporaciones, y no ha sido hasta que han pasado unos días que me he dado cuenta de su diferencia sustancial con éstas.
Si "Michael Clayton" es aburrida no es porque no pase nada, se repita o la hayamos visto mil veces; lo es porque, al menos en mi caso, cometí el error de juzgarla como un filme que forma parte de un colectivo (películas de abogados) cuando la trama no es lo que importa y sí el dibujo de los personajes.

Lo que en otra ocasión habría sido un momento inmejorable para crear tensión (el coche bomba de Clooney) aquí está resuelto desde la primera escena (sobrevive). Sabemos también que la fusión de las empresas que peligra durante toda la película se ha efectuado al comienzo. La historia será narrada en flashback como dando a indicar que lo que ocurra no tiene mayor relevancia, luego hay que fijarse en los personajes.
Y si bien Clooney no da el pego como perdedor (aunque tiene un par de momentos brillantes -la discusión final, pero también la charla con su hijo-), el resto de trazos merecen bastante respeto: los asesinos torpes y dubitativos, un Tom Wilkinson desnudo y desequilibrado, y, sobre todo, la villana de la función (Tilda Swinton), que es retratada ensayando discursos ante el espejo, sudando nerviosa y, finalmente, temblando de una forma extremadamente terrorífica.
Supongo que el mérito de todo esto lo tiene el director y guionista Tony Gilroy, si bien únicamente desde su puesto de escritor. Habría hecho falta un Paul Greengrass para mover bien a Clayton por la ciudad, para conseguir que nos importase el camino y los escalones por los que resbala. Hay escenas magníficas (el asesinato, por ejemplo), pero son redondas sólo en su individualidad: no llevan a ninguna parte.
"Michael Clayton" tiene aquello que se echaba en falta en la increíble saga de Bourne -profundizar en las identidades-, pero pierde todo lo que ésta sí tenía: interés por los personajes, secuencias que brillan por la forma en que están rodadas, sensación de continúa escapada, y una moral a leer entre líneas en lugar de una leída en voz alta.

El trabajo de Gilroy acaba brillando más en las películas de Bourne que aquí, pero "Michael Clayton" por lo menos nos da pequeñas dosis de innovación y un último plano sostenido (durante los títulos de crédito) valiente en su concepción y precioso en la forma.
servido por moviola
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30 Octubre 2007
Me sabe un poco mal hablar de "Hostel" y "Hostel parte dos" porque tengo la sensación de que todo aquello que diga será infundado. Algo parecido me pasó hace un par de meses después de ver "Planet Terror" de Rodríguez.

La película me fascinó, me parece absolutamente increíble, una película rodada con tantas ganas que resulta imposible no quererla (es verdad que no es comparable al "Death proof" de Tarantino, pero también que no hay por que compararlos); aún así de alguna manera me parece injusto que alguien como yo, casi totalmente desconocedor de las formas y contenidos de la serie B, entre a juzgar una obra por la sensación que le ha dejado y no por lo nuevo y lo que seguramente lleve detrás.
Con el díptico de "Hostel" soy ese espectador en blanco. Es verdad que me he tragado bastantes pelis de desmembramientos y sangre, y que también pasé por una etapa adolescente de adoración ¿irremisible? por todo aquello que fuesen asesinos en serie (la Semana de Donosti tiene bastante culpa), pero de algún modo no puedo decir que entienda bien todas las reglas. Me he tragado demasiado poca mierda como para llegar a comprender en plenitud el género. Sin embargo, creo que puedo decir, aunque sea desde mi ignorancia, que las dos "Hostel" son de lo mejorcito.
Al contrario de la corriente mayoritaria de secuelas donde todo tiene que ser más grande y más ruidoso, aquí el primer asesinato aparece en el mínuto 50 de una película de 80. Ya los títulos de crédito, con su lenta y calmada destrucción de documentos de las víctimas, nos mete en el espíritu de la película.
Hacía mucho tiempo que no veía una segunda parte tan bien encajada como en este caso. No se trata de que ahora en lugar de ver a mochileros torturados tengamos a mochileras, no. "Hostel parte dos" se compenetra a la perfección (como sus carteles) porque lo que en este caso importa no es tanto la dolorosa muerte del desafortunado, sino la brutal evolución del asesino. Una especie de zoom out que nos muestra el fuera de campo.


Tras un prólogo brutal en el que (sorprendentemente) seguimos al único superviviente de la entrega anterior, la segunda Hostel se fija en tres chicas y futuras presas. Una vez se nos han presentado de manera bastante eficaz (la lista, la putón, la monja) nos olvidamos de ellas para pasar a la trastienda de la fábrica donde millonarios de todo el mundo pagan cantidades astronómicas para poder torturar a sus víctimas. Lo bueno es que en esta ocasión vemos el papeleo, la subasta de mujeres en internet, los posibles compradores, las condiciones del contrato, etc. Hay incluso una escena donde tras la deserción de uno de los asesinos, un alto cargo de la empresa va sala tras sala ofreciendo al resto de psicópatas la chica (a medio torturar) a buen precio, en una especie de "dos por uno".
El mensaje viene a decir algo así como que la única forma de sobrevivir a los malos es ser peor que ellos o más rico. No hay lugar para la compasión ni el moralismo; la muerte es tratada de manera tan enferma que se convierte casi hasta en infantil (el asesino que viste a la víctima como su esposa para poder matarla). A su vez, los baños de sangre o las cabezas como balón de fútbol están rodadas con el mismo gusto que un paseo por la ciudad, lo que las hace mucho más terribles porque se convierten en cotidianas, sin subrayados.
"Planet terror" podrá pasarse en homenajes, celuloides rayados y pistolas para todos, pero es sincera de principio a fín. No puedo decir si tanto aquella como las dos "Hostel" son un acercamiento original de verdad a un tema tratado muchas veces, pero lo que sí sé es que son un muy buen acercamiento, y eso es valorable incluso desde fuera.
servido por moviola
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