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Terra
La Coctelera

Categoría: Íntérpretes

Cyd Charisse

Siempre he sido más de Kelly que de Astaire, pero donde nunca tuve ninguna duda es en ser de Cyd Charisse. Ella es el mejor Minnelli posible (The band wagon o Brigadoon son películas de auténtico genio físico).

Descanse en paz.

La soledad del profesor del fondo

Notes on a Scandal (2006, Richard Eyre)

Barbara
: People like Sheba think they know what it is to be lonely. But of the drip, drip of the long-haul, no-end-in-sight solitude, they know nothing. What it's like to construct an entire weekend around a visit to the launderette. Or to be so chronically untouched that the accidental brush of a bus conductor's hand sends a jolt of longing straight to your groin. Of this, Sheba and her like have no clue.

Notes on a Scandal es algo más que un cartel plagiado. Es, como cabía esperar, una sobredosis de buenas actuaciones, pero también, y sorprendentemente, un guión espléndido. Tal vez porque esta vez quien lo firma no es el propio Eyre (tal que en Iris), sino un Patrick Marber con unas frases tan excelentes como las de su obra Closer.

Judi Dench (Barbara) coloca estrellas doradas en su diario, sólo en los días que considera especiales. El día que conoce a Sheba (Cate Blanchett) será, por supuesto, uno de ellos; y el primer día que ésta la invita a comer a casa con su familia, pegará tres o cuatro. Barbara intentará no mostrarse muy excitada pero irá a la peluquería y estrenará traje nuevo. Son rasgos que hacen que la vieja profesora sea patética e infantil al mismo tiempo, y que uno nunca pueda reírse de ella porque da pena, pero también porque da miedo.

Mientras, Sheba, es una madre coraje, profesora modelo, amiga de todos y triunfadora doméstica. Es guapa (es más que eso: nunca Blanchett había lucido tan bien como aquí) e inteligente, pero tiene un punto débil: queda totalmente anulada por un chico de 15 años. El sexo de un adolescente la domina por completo, y es una situación triste y dura, pero enérgica y comprensible.

Diario de un escándalo no pasará a la historia por su innovación narrativa (demasiado limitada a una correcta voz en off), pero es una buena película desarrollada bajo los parámetros de los clásicos y esto es digno de admirar. No sólo de revoluciones puede vivir el hombre.

Making of

Creo que era Rivette quien decía que cada película es un documental de su propio rodaje. Bien, si esto es cierto, "For your consideration" es, como todas las películas de Christopher Guest, la prueba de que hay gente a la que le pagan por hacer lo qué le gusta y con quien le gusta. La película en sí está bien (la creación de una película judía y su promoción de cara a conseguir nominaciones a los oscar), pero lo que importa es ver la armonía que se forma entre los actores, la diversión, el buen rollo y todo su talento mezclado. Una gozada, vamos.

Y luego está Catherine O´Hara, la madre que todos tuvimos y, tal vez, la mejor actriz cómica del momento si el momento son los últimos 20 años (en la foto interpretando a una prostituta ciega).

El talento de Mr. Gosling

Dan: Second chances are rare, man. You ought to take better advantage of them.

Half Nelson es una película pequeña, seria, sin excentricidades ni histrionismos. Se trata de contar un aquí y ahora, el antes y el después nos lo imaginamos.

En cierto modo es redonda porque se han limitado a contar la vida de unos personajes desde un momento concreto de su vida. Esta decisión estructural permite ver los problemas y sinsabores de un profesor y su alumna pero sin caer en la sensiblería o, lo que es peor, en la redundancia. Es cierto que el protagonista se droga repetidas veces durante toda la película (que abarca un par de semanas), pero da la sensación de que cada vez aporta algo nuevo y contribuye a esa sensación de punto de no retorno que tiene todo el filme.

Los personajes son creíbles, los secundarios se describen estupendamente con un par de marcas y la dirección nerviosa es la adecuada. También me gusta bastante que empiece y acabe donde empieza y acaba. Pero si, sobre todo, destaca por algo, ese algo es ese pedazo de actor: Ryan Gosling. Mis alabanzas desde aquí.

Ryan Gosling demuestra que un actorazo lo es cuando sus gestos, voz y físico dan información que el guión no ofrece. El momento en que se encuentra con su ex novia, la forma de bailar en la fiesta del colegio, sus bromas sobre el que el ser nazi ya no está de moda,... Me sorprende que fuese nominado al oscar porque lo cierto es que su papel es estupendo pero tremendamente contenido.

Tampoco sería justo olvidarme de las otras dos intérpretes principales. A Tina Holmes ya la había descubierto en la última temporada de "A dos metros bajo tierra" y me encanta, pero Shareeka Epps es, sobre todo, el contrapunto perfecto para Gosling. En una película que trata de opuestos no podría haber haido una elección mejor.

De conejos y hombres

INLAND EMPIRE (David Lynch, 2006) es como su cartel: fea, oscura, antipublicitaria, pero radicalmente diferente a cualquier otra película o fuente tipográfica. Es una película que sólo puede escribirse en mayúsculas.

Como siempre en Lynch, la historia (al menos mi historia) se basa en el desdoblamiento. No estamos tan lejos de la rubia y la morena de Vértigo o la palabra y el silencio de Persona. Lo novedoso respecto a, por ejemplo, Mullholland Drive, es que aquí los dobles se elevan al cuadrado. Mejor aún: los dobles se miran en el espejo, luego tenemos los contrarios y los opuestos, todos al mismo tiempo.

Una actriz americana (Nikki) es infiel a su marido con su compañero de reparto. En la película que ambos ruedan, su personaje (Sue) hace otro tanto de lo mismo. Cuando Nikki se reconoce en Sue huye pero ya es demasiado tarde: su vida se confunde con el personaje y queda atrapada en los decorados del filme. La película que se rueda es, a su vez, un remake de una película maldita basada en un texto tradicional polaco.

En Polonia, una prostituta se queda embarazada. Una mujer ordinaria y cruel de Los Ángeles (el tercer personaje interpretado por Laura Dern) se vende por copas y también se queda embarazada. De los decorados del filme surge un cuarto personaje que vive con otras tantas mujeres utilizadas por sus amantes. Estas mujeres acabarán siendo prostitutas de Los Ángeles, al igual que la tercera mujer espejismo de Nikki. Todos estos personajes se suponen, al mismo tiempo, como los miedos y pesadillas de la Nikki original.

Vamos, que no se entiende nada.

Pero eso no importa: son las tres horas más atemporales que he vivido en mi vida. Lynch tiene la facultad de mantener la atención aun cuando lo que dice no tiene sentido (tradicional). No creo que este año vaya a encontrar una escena mejor que la de la japonesa hablando de su prima y su mono, ni unos títulos de crédito tan disfrutables como los finales, tampoco una atmósfera semejante a la del gordo de gafas torcidas en el piso de arriba de la discoteca, ni una conversación tan enfermiza como la de la vecina de la casa escondida.

Por supuesto, tengo que revisarla. De hecho me gustaría hacerlo en diferentes situaciones personales, es decir: ver INLAND EMPIRE recién levantado, muerto de cansancio, drogado, a cachos, dos veces seguidas, en ayunas,... No sé hasta que punto esta obra de Lynch, la más libre y transgresora (si bien decididamente autocomplaciente), es la más peligrosa por haber dado tanto poder al espectador. No es que Lynch trate a su público como seres inteligente, es que los trata como demiurgos, y eso si bien es admirable hace correr el riesgo de convertirnos en carne de Avid.

Jordi Costa dió en el clavo comparando INLAND EMPIRE (película donde el título fué escogido debido a su sonoridad y no a su significado -¡!¡!-) con "Le Fin Absolue du Monde". En esta película, más que maldita directamente apocalíptica, centro absoluto del Cigarette burns de John Carpenter, a un ángel se le cortan las alas y su proyección origina el infierno. Lynch ha conseguido un acontecimiento fílmico destruyendo Hollywood, matando a las actrices y a sus personajes y vomitando sangre en el paseo de la fama. Al mismo tiempo ha regalado la mejor interpretación femenina desde, no sé, desde siempre.

Laura Dern ha conseguido algo más que un hueco en la historia, ha conseguido ser Versalles.

Nacionalismos

Tal vez la mejor película de lo que llevamos de año.

De latir mi corazón se ha parado (Jacques Audiard, 2005)

Hay algo del cine español que me da especial rabia, y son las continuas quejas de los productores. Entiendo que pidan más público para la cinematografía patria, pero odio que para ello culpen al espectador y le atribuyan el implacable descenso del “talento nacional”.

Si el nuevo cine español no triunfa y los veteranos no avanzan es porque la oferta se reduce siempre a lo mismo: personajes encantados de conocerse y noveles que quieren ser autores y para ello se alejan de los géneros. Eso sí, todos ellos mirando al país vecino y promocionando su película siempre con la misma puntilla: si el gobierno protegiese la industria española como lo hacen los franceses...

Bien, es cierto que Francia tiene una política cultural envidiable, pero también es verdad que allí se arriesga mucho más que en España. Se puede ser social haciendo un thriller o una comedia; se puede conseguir un estilo propio sin necesidad de hacer que tus personajes sufran y miren al vacío durante un par de minutos interminables.

Por supuesto todas estas decisiones corresponden al director, y no es mi intención descalificar ningún cine de antemano, pero basta ya de mirarse al ombligo y lanzar un orgulloso “yo hago la película que quiero ver”. No: si en España no hay industria es porque los creadores nunca tienen en cuenta que habrá gente que pagará la entrada y querrá algo a cambio. Esto no significa traicionarse ni mucho menos, sino revestir las ideas, intentar dar un paso más allá: entrar en los géneros.

Jacques Audiard ha conseguido hacer una película excelente sin salirse de los parámetros del thriller (¡!), mezclando una trama inmobiliaria con una musical (¡¡!!), haciendo un remake de una película estadounidense (¡¡¡!!!). Todo ello con un tema tan simple como magnífico (la relación padre e hijo primero, la venganza después).

En España se me ocurre el primer Amenábar como único ejemplo. Tesis (1996) y Abre los ojos (1997) son películas extraordinarias, profundamente españolas pero universales. ¿Dónde quedó aquella esperanza? Al otro lado del charco. Tanto Los Otros (2001) como Mar Adentro (2004) son fotocopias (en color y de extraordinaria calidad, eso sí) de productos anglosajones.

Otro tanto pasa con los actores españoles. ¿Son malos? No especialmente. ¿Son propios? Tampoco. Desde aquí reivindico a ese pedazo de actor que es Romain Duris. Una presencia que no podría ser sino francesa y una de esas personas por las que, hagan lo que hagan, ya merece la pena pasar por taquilla.

Anna Faris, comedianta nata

Tengo especial predilección por esta chica. Cada vez que la descubro de improvisto en una película, me alegra el día.

La descubrí en Scary Movie (Keenen Ivory Wayans, 2000), floja película con cuatro o cinco chistes inmejorables, y ya ahí sobresalía como una actriz cómica excelente.

Un par de años más tarde nos regaló una de esas secundarias que no se olvidan. Su papel de la lesbiana Polly en la excelente May (Lucky McKee, 2002), hizo ganar muchos puntos a una película que, ya de por sí, los tenía.

Gracias a ella un pequeño rol en Lost in translation (Sofia Coppola, 2003) se convierte en el personaje/cameo más ingeniosamente paródico de los últimos años (ver la primera foto). Yo me descojono cada vez que la oigo hablar sobre su padre en el bar del hotel. Los extras del dvd que amplían la rueda de prensa tampoco tienen desperdicio.

Y ahora, hace unos días, me sorprende de nuevo con su aparición en Brokeback mountain. En terreno vedado (Ang Lee, 2005). Ella convierte el momento en uno de los más recordados de la película (y en toda una explicación encubierta para entender la ¿misoginia? de los personajes).

Entre sus proyectos inmediatos se encuentra la cuarta parte de Scary Movie dirigida de nuevo por el antaño maestro David Zucker. La película no pinta especialmente bien pero su campaña de teasers paródicos es, como siempre, memorable.

Shelley Winters murió con cuidado

Mr. Manny Rosen: Belle, be careful.
Mrs. Belle Rosen: You think I'm planning on being careless?

La aventura del Poseidón (1972, Ronald Neame) ha sido siempre una de mis películas favoritas, y en especial lo era el papel de Belle Rosen.

Gorda y optimista, no le tenía miedo a trepar árboles de navidad o a bucear durante unos cuantos minutos (no en vano, había sido nadadora profesional).

Pensemos que, por lo menos, la vimos morir mientras al lado de su cama se encontraba un cura cazador llamado Harry Powell.